IBISMA: Fábrica de jamones y embutidos de Salamanca
IBISMA: Fábrica de jamones y embutidos de Salamanca

Si algo define a Ibisma es: familia, controles de calidad e independencia. Tras varias generaciones de fabricantes, reinventándose como un proyecto industrial, para convertirse en un referente de la fabricación y comercialización de jamones y embutidos ibéricos. 

Ibisma nace en la última década del siglo XX, en 1990, después de que su fundador, Ismael González García, decidiera reunir todos los conocimientos heredados tras varias generaciones de fabricantes, reinventándose como un proyecto industrial, para convertirse en un referente de la fabricación y comercialización de jamones y embutidos ibéricos. Si algo define a Ibisma es: familia, controles de calidad e independencia. Un seguro de compra al alcance de muy pocos. Y los productos con el etiquetado de bellota, que son la joya de la corona y el ‘ojito derecho’ de la empresa. 

Esos conocimientos mencionados se reúnen en una fábrica con la raíz de este proyecto: crear un producto cuyo valor diferencial y esencial sea la calidad. Y hay que tener en cuenta que este mercado está marcado, valga la redundancia, por la evolución constante de la maquinaria; requiere una exquisita preparación del personal; y exige unas estrictas normativas higiénico-sanitarias. Todo ello lo tiene Ibisma. Es más, por ello es una marca de garantía, porque, además, Ibisma ha sabido adaptarse a la nueva era tecnológica sin olvidar ni dejarse en la dehesa Salmantina los valores familiares. 

Venta de jamones y embutidos en Salamanca

Por todo ello, se decidió fijar la localización de la fábrica en el polígono industrial de Villares de la Reina, que, desde hace años, se ha confirmado como el centro logístico de la ciudad que reúne a las principales empresas de Salamanca.

Precisamente este mercado tiene una ‘contra’ más: la altísima competencia. Son muchas las fábricas de embutidos en España, especialmente concentradas en Castilla y León o Extremadura. Pero lo que hace diferente a Ibisma respecto a sus contrincantes es la autogestión. Disponen de su propia dehesa, por lo que les permite conocer perfectamente la genética del cerdo ibérico, su adaptación al medio y, además, la posibilidad de ser una empresa independiente y conocedora de todos los procesos de cría, alimentación y desarrollo del animal. Asimismo, la suma de años desarrollando el producto con etiqueta propia, hace que conozcan el género que compran para que éste sea, después, el embutido de mejor calidad en el mercado. 

El producto sigue un delimitado recorrido a lo largo de los pasos de la receta que las manos de los trabajadores de Ibisma siguen a pies juntillas. Y lo mejor de todo es que es puramente artesanal… ¡Con las manos en la masa! Y nuestros clientes en la mesa.

Y, por si fuera poco, en estos años, Ibisma crece cerca de un 15% cada año, lo que le permite seguir aprendiendo, mejorando, creando e innovando. Esto se aprecia en la división de áreas de trabajo: la empresa se divide en dos naves. En la primera, se lleva a cabo todos aquellos procesos relacionados con el embutido y se carga y descarga la mercancía. Y, en la segunda, se centran en el trabajo de transformación de los jamones ibéricos

Áreas de trabajo de nuestra fábrica

El mapa de nuestra fábrica sería algo así: en la nave donde se fabrican los embutidos está la zona de recepción de la mercancía (pesaje, validación de las cantidades y de la mercancía: pluma, solomillo, presa, lomo…); la zona de especiado y marinado (se escogen las piezas en función de la elaboración del producto -chorizo bellota, extra, salchichón, lomo- y se condimentan, se pican -picado grueso o picado fino-.) En tercer lugar, nos encontramos con la zona de embuchado (donde se encuentran las máquinas para embutir: en el caso de los embutidos se embute todo con tripa natural y en el de los lomos tienen otro tipo de tripa).

Después, se etiquetan las piezas para conocer la fecha de caducidad y el tiempo requerido para el proceso de curación, así como las calidades de producto por las que está compuesto. Casi acabando la ruta, llegamos a la zona de los secaderos (control de las temperaturas y humedades) y, en último lugar, alcanzamos el proceso de secado natural (temperaturas y humedades de la tierra). Tras todos estos pasos, el producto ya está listo para dar el salto al proceso de comercialización. El último paso es, por tanto, la zona de venta (máquinas para lonchear, etiquetado, empaquetado y venta a distribuidoras, empresas locales, centros comerciales, etcétera). 

Comprar en Ibisma es hacerlo en una empresa con garantías de calidad y seguridad sin olvidarse del mimo al producto que otorga el carácter artesanal de nuestra fábrica. Sin duda, comprar en Ibisma es un seguro de vida, porque llevas la (mejor) marca contigo y la encina tatuada en cada uno de los productos. ¿Se puede pedir más?