Filtrar por

¿Cómo conseguimos que en Ibisma nuestros jamones ibéricos de bellota y de Cebo de campo estén en su punto perfecto? Con dedicación artesanal, tiempo y cuidado del animal; dando prioridad a la calidad sobre la cantidad y, por supuesto, con una alimentación de nuestros cerdos basada en los frutos naturales de la dehesa charra: bellotas y cereales extraordinarios.

A continuación, puedes subir a tu carrito de la compra el artículo de nuestra tienda de embutidos y jamones online que más te guste con la seguridad de que vas a comprar el mejor jamón ibérico de Salamanca en Internet. 

Jamones ibéricos de Salamanca

Los jamones ibéricos de Ibisma siguen las pautas de control y calidad de denominación de origen. Protegidas a su vez por las marcas de garantía 'Ibéricos de Salamanca' y 'Tierra del Sabor'.

A todo esto debemos añadir que nuestros jamones de pata negra se favorecen de una envidiable localización geográfica, como es la de la provincia de Salamanca, con un clima continental y vientos secos procedentes de la sierra que nos ayudan, en gran medida, a tener los mejores jamones ibéricos de Salamanca. 

El sabor placentero de nuestros jamones de bellota ibéricos y Cebo de campo es el resultado de la paciencia, la dedicación, un largo proceso de salazón, con cientos de pasos, y la curación en nuestra fábrica. 

Fábrica de jamones y embutidos: jamones de cerdo ibérico

La fase de curación pasa por cinco temperaturas diferentes. Empieza con el despiece: en este punto la temperatura debe ser fría. Después pasa a la etapa de salazón, cuando el jamón está entre cuatro y cinco grados con una humedad muy alta. Esta subida de la temperatura provoca que la sal se derrita y se filtre en la pieza de jamón. Seguidamente, la fase del post-salado en secaderos de frío durante ocho meses para rematar haciendo sudar a la pieza. Por último, las patas de jamones ibéricos pasan a la bodega que, junto a una humedad cambiante, dependiendo de la estación del año, provoca que se cure lentamente. Este proceso tiene una duración de tres años para los jamones de bellota y de 26 meses en los jamones de cebo de campo.

Jamones Ibéricos